jueves, 3 de septiembre de 2009

Peru y Los Herrera

Continuamos con los Herreras camino a Puno, a la orilla del enorme Lago Titicaca, el lago navegable a mayor altura del mundo. Por el camino vamos parando a visitar un interesante centro arqueológico inca, una iglesia y observando como va variando el paisaje para convertirse en una extensa llanura, un paramo donde solo crecen briznas amarillentas que sirven de alimento a las llamas que salpican el altiplano andino.










Lago Titicaca. En el lago Titicaca, visitamos las pintorescas islas flotantes de los Uros y la Isla de Taquile. En ellas podemos encontrar dos pueblos distintos, cada uno con una historia y unas costumbres diferentes y muy particulares. Los Uros, ingeniaron sus islas flotantes hace mas de dos mil años para escapar de las guerras que asolaban las costas del lago y que enfrentaban a otras comunidades mas poderosas que la suya. Al principio simplemente se echaron al lago en sus barcas de totora. En los periodos cuando el oleaje amenazaba la estabilidad de sus embarcaciones, empezaron por unirlas unas a otras para darle mayor estabilidad. Con el tiempo fueron desarrollando esta practica para terminar viviendo en las islas flotantes donde desde entonces habitan. En la Isla Taquile sus habitantes, de habla aymara y etnia quechua, viven en regimen comunitario estricto y desde hace miles de años se casan unos con otros en endogamia. Antes del casamiento, ambos conviven durante un par de años para conocerse mejor y decidir si se casan o no, lo que nos resulto muy progresista para sociedades tan antiguas y atrasadas en otros sentidos. Por ejemplo, son muy machistas, o patriarcales. La mujer solo puede caminar tras el hombre mientras este va haciendo ganchillo a la vez que caminan. A parte de las particularidades de sus gentes, las islas del titicaca tienen una fotografia unica. La luz tiene una claridad e intensidad que explotan los coloridos trajes tipicos de sus gentes.
A esta altura, por encima de 3.800 metros el sol abrasa la piel y cuesta trabajo respirar por la falta de oxigeno y por la sequedad del aire.

De Puno, tomamos otro larguisimo bus hacia Arequipa. Se trataba de un bus economico, o comodo, como dicen aqui. El 'jefe' corria que se las pelaba. A la segunda curva Alba comenzo a largar fiesta y no paro hasta que llegamos a Juliaca donde, para nuestro asombro, empezaron a subir mujeres, a grito 'partio', cada una de ellas vendiendo algo: helados, choclo, truchas, ...de todo. El autobus parecia no tener fondo, una veintena de vendedoras se apinaban en un improvisado camarote de los hermanos Marx...finalmente, en un entretenido y accidentado viaje llegamos a Arequipa, la ciudad Blanca.


Arequipa debe su apelativo al sillar, una piedra volcanica blanca con la que estan construidas las mayoria de sus edificios. Visitamos el Monasterio de Santa Catalina, que es un precioso mini pueblo andaluz, con el colorido anaranjado tan tipico del estilo colonial. Paseamos sus calles con elegantes edificios bajo la mirada del Misti, el imponente volcan que vigila la ciudad. Hacemos rafting en el rio Chile, con una bajada de nivel IV donde Alba y Maria Jose demostraron su pericia evitando una caida, que no todos lograron evitar.








Valle del Colca. El canon mas profundo del mundo, donde todavia prevalecen los bancales incas en uso por los campesinos para cultivar el maiz y la quinua. Desde la altura de la Cruz del Condor, al atardecer, cuando ya no quedaba ningun turista, tenemos el privilegio de observar, a escasos metros de nosotros, el majestuoso vuelo del Condor.

Nazca. En otro largo trayecto de bus, bajamos en altura hasta la costa y nos vamos dirigiendo hacia el norte camino de Lima por la Panamericana hasta llegar a Nazca. El paisaje va cambiando del paramo del altiplano a la aridez extrema del desierto del litoral oeste. Parece impensable en plena franja tropical se encuentre este paisaje donde apenas llueve en todo el ano y si algun ano lo hace es causa de un nino, que aqui conocen bien y que trastoca todos los patrones climatologicos provocando peores catastrofes que la habitual sequia perenne.

En Nazca visitamos las famosas y misteriosas lineas de Nazca, montados en una avionetilla de 4 pasajeros. Al segundo giro de 180 grados ya no sabes donde esta el cielo o la tierra y solo quieres volver a poner los pies en suelo firme. Desde alli, entre giro y giro, vemos las lineas de Nazca, que trazan en el suelo formas de animales y que solo pueden ser observadas desde las alturas en las que nos encontrabamos. Estas lineas alimentan y alimentaran durante anos, la imaginacion de los historiadores y arqueologos que lanzan sus fragiles e inverosimiles teorias para responder las eternas preguntas: quien las construyo?, por que?, motivos religiosos?, senales para extraterrestres?....mi suegro tiene una solida teoria al respecto: 'Aqui lo que habia era mucha gente aburria que no tenia otra cosa mejor que hacer'....

Desde Nazca seguimos viajando hacia el norte hasta Ica, donde, ademas de probar el pisco, un licor originario de esta zona, visitamos el oasis de Huacachina. Un oasis como los que uno se imagina al leer historias de largas caravanas de camellos atravesando el desierto, cuando, ya delirantes antes de desvanecerse, entre los resplandores de una alucinacion, se vislumbra la imagen del Oasis. Pues esto es Huacachina. El Oasis que todos imaginamos entre dunas de arena y palmeras rodeando una enorme laguna que surge, como por arte de magia, de la reseca tierra. Pero aqui en vez de camellos, tienen unos divertidisimos boggies, unos coches especialmente preparados, para que sus locos conductores hagan el cafre subiendo y bajando dunas haciendonos gritar o callar, segun la naturaleza del acojone que cada uno sufra. Y por si no tienes suficiente, puedes hacer sandboard. De nuevo la mas chica demostro que se apuntaba a todo y desganitandose se tiro por todas las dunas del desierto.



La ultima parada antes de llegar a Lima es en Paracas y las Islas Ballestas.
Se trata de una reserva natural donde llegan mas pajaros de los que Hitchcock hubiera sonado en su peor pesadilla. Los paisajes desde la peninsula son increibles. La tierra reseca tiene un color amarillento, la arena es roja, por la cantidad de hierro de la roca de los acantilados, la espuma blanca de las olas al romper y el azul intenso del mar, forman una policromia natural muy singular. En las Islas Ballestas, las bandadas de pajaros formando escuadrones interminables, cubren todo el cielo. Mientras los pinguinos de Humboldt y los lobos del mar sestean en las rocas.





Finalmente llegamos de nuevo a Lima. Recorrer el mayor rio del mundo, adentrarnos en la selva de las selvas, subir a los abismos blancos de los Andes, visitar el ombligo del mundo, bordear las profundidades del Colca junto al vuelo del Condor, encontrarnos sorpresivamente en mitad del desierto y volver a la Costa Pacifica. Y todo esto, aderezado de la mejor comida que uno se pueda imaginar, con una variedad de platos y productos, sabores y texturas de las que pocas cocinas pueden presumir. Peru lo tiene todo. Sin duda un destino estrella para quienes les guste viajar.

En Lima pasamos los ultimos dias antes de despedir a la familia Herrera. Finalmente volvemos a quedarnos los dos solos...bueno, no del todo, ya que nos acoge de nuevo en su casa Chiara, con Xavier su marido y la pequena Sofia.

1 comentario:

  1. Hola niños
    no tengo palabras!
    desearía estar allí!
    os echo mucho de menos
    eva

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