miércoles, 23 de septiembre de 2009

La Casa de Chiara, Panchita y los Huariques

Llegado el final de agosto se acaban las vacaciones de los Herrera, y llega el momento de despedirles y volver a quedarnos en orfandad tras un mes con nuestras familias. Para consolarnos de nuestra pena, nos refugiamos en Lima en casa de Chiara y Xavier, quienes durante las dos semanas que nos quedan por delante, cuidaran de nosotros.


No se puede decir que Lima sea una ciudad muy bonita, pero lo que no se puede negar, es que sea una de las ciudades donde mejor se come del mundo. Durante estas dos semanas nos recorremos cuantos huariques (restaurantes populares) podemos, comiendo hasta, literalmente, no poder más. Perú tiene una variedad de platos interminable, una materia prima inigualable y huariques y restaurantes suficientes para comer cada dia del año en uno distinto. Visitamos con Chiara y Xavier muchos menos de los que nos hubiera gustado, pero nuestro tiempo y nuestros estómagos, desgraciadamente, tienen un límite.

Lo mejor de estos dias fue volver a sentirnos como en casa, con Chiara y Xavier y la pequena Sofia, su niña de dos añitos, que a cada uno le habla en su idioma: al padre el frances, a la madre en italiano y a nosotros en español. Tan cómodos estábamos que nos pensamos muy seriamente instalarnos alli definitivamente. Ese es el incoveniente de tratar tan bien a tus invitados, que luego no hay como echarlos.





Durante este tiempo nos parecio interesante hacer algo distinto y detener por unos dias el frenético ritmo de turismo que tuvimos en Peru, asi que a través de Chiara, conseguimos una colaboración en La Casa de Panchita. Se trata de una asociación que defiende los derechos de las trabajadoras del hogar (las chachas) que en Peru son un colectivo muy numeroso que, en muchas ocasiones, se encuentran desprotegidas y sufriendo verdaderos abusos. La casa de Panchita organiza todo tipo de actividades de informacion y apoyo a estas mujeres en las que nosotros pusimos nuestro minúsculo grano arena. Estuvimos visitando colegios por toda la ciudad, participando en actividades de ocio con las mujeres, cocinando con ellas platos típicos de España y hasta haciendo de traductores...un poquito de cada cosa. Lo interesante para nosotros es que nos permitió ver desde otra perspectiva la realidad de este paìs, visitar barrios por los que, de otra forma, no se nos hubiera ocurrido ni pasar, y conocer las hondas brechas que separan las distintas clases sociales en el Peru. Una sociedad con brotes de racismo que se reflejan en multitud de actitudes en el dia a dia de los peruanos.

Tras mas de mes y medio en Peru nos despedimos para seguir nuestras andaduras por otros lares. Especialmente triste despedirnos de la pequena Sofia, de quien nos habiamos encariñado estos dias.

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