viernes, 23 de octubre de 2009
Polinesia Francesa
jueves, 22 de octubre de 2009
Isla de Pascua

inmenso mar que golpea incesamente las costas como si quisiera borrar la isla del mapa. Un pequeno escollo desubicado ante el gran azul. La tierra, otrora rica en fauna, ahora es una extensa pradera salpicada manadas de caballos, que parecen los unicos seres vivos de aquellas tierras. Con una poblacion que no llega al medio millar, los auctoctonos se quejan de la velocidad de los cambios, mientras que a nosotros nos parece que por alli no ha pasado el tiempo.

La herencia de toda esta locura son los impontentes moais. Frente a los acantilados se pueden observan las enormes figuras , los enigmaticos rostros de piedra por los que esta isla es conocida mundialmente. Cuando uno los mira de frente, parece estar viendo algo que no fuera de este mundo. La piedra en los moais tiene personalidad. Tal vez por esto se han alimentado las teorias esotericas del origen de estos gigantes, por esto y porque realmente resulta imposible entender como pudieron transportarlos desde la cantera donde los tallaban como un bloque monolitico, hasta las costas donde reposaban sobre las tumbas de los principales lideres. La explicacion mas logica la dan los viejos del lugar. Los moais andaban hasta su emplazamiento definitivo guiado por el poder (mana) de un chaman. Desde la cantera se divisa el camino que tomaban los moais y como quedaron a mitad de su recorrido cuando este mana desaparecio..martes, 6 de octubre de 2009
Itacaré, el surfing y las malucas
Itacaré
Se trata de un pueblo en la costa al sur de Bahía en la desembocadura de un caudaloso río, rodeado de bosques de palmeras y numerosas calas de arena blanca donde los surfistas aprovechan el constante oleaje que azota la costa. El turismo está lo suficientemente desarrollado para tener restaurantes y hoteles muy bien montados, pero manteniendo las playas todavía poco pobladas.
Lo primero que hacemos para mimetizarnos con el ambiente que se respira en el pueblo es apuntarnos a un curso de surf. Todo iba perfecto hasta el último día, cabalgábamos sobre las olas como expertos jinetes del mar, cuando yo (David), me emocioné más de la cuenta para dar un talegazo que dio con mi careto en el fondo marino con nefastas consecuencias. Véase foto de mi careto.

Pese a mi talegazo y a la cara que se me quedo, decidimos prolongar nuestra estancia en Itacaré. Llegamos para quedarnos allí tres o cuatro días y al final nos quedamos más de una semana.
En estos días conocimos a dos chicas españolas, Gabriela y Alba, dos rubias locas que trabajan como azafatas en España. Si se las encuentran alguna vez en un vuelo, no les pidan ni una cerveza ni una copa, se beberían la mitad. Con ellas y con Sebastián, un chileno afincado en Itacaré y Silke, una alemana que llevaba allí más de un mes practicando y aprendiendo mas sobre capoeira, fuimos visitando algunas de las muchísimas calas que se esparcen por las cercanías del pueblo. Las playas son una auténtica maravilla. Para quedarse allí a vivir.
Tras el surf lo intentamos con la capoeira, donde demostré (David) tener menos coordinación que un niño de dos años y menos flexibilidad que un tronco. Sofía por su parte, continuó avanzando, lenta pero segura, con el surf, mientras yo magullado observaba desde la orilla.
Río de Janeiro 2016.
Antes de irnos volvemos a pasar un par de días en Río, para despedirnos de la ciudad maravillosa justo el día en que se dió a conocer la elección de la ciudad como sede olímpica en 2016. Estábamos a mediodía en la ciudad cuando oímos un griterío que se fue esparciendo por todos los rincones de Río. Se acababa de dar la noticia y la ciudad salía a la calle a celebrarlo.


