lunes, 6 de julio de 2009

Un poco más de Guate

En las tres semanas que llevamos en Panajachel colaborando con la ONG, hemos conseguido cierta rutina, que tras mes y medio yendo de un sitio para otro, se agradece, y también hace que el tiempo pase un poco más rápido. Dormir en un mismo sitio sin tener que hacer y deshacer la mochila cada mañana para coger otro autobus, hacer la compra y poder cocinar nuestra propia comida, son parte de la rutina que llevamos aqui que en cierta forma nos reconforta. Pero no por eso estamos mas parados. Entre semana estamos colaborando con la ONG. Lo interesante del asunto es que te permite visitar muchas comunidades, ver como vive la gente en los pueblos, entrar en sus casas y hablar con ellos. Esto te da otra perspectiva de la realidad de este pais que de otra forma te pasa desapercibida. Bueno, ponemos unas fotillos de estampas típicas de la vida diaria de la gente de aqui para tener una idea de como viven.














Los fines de semana los aprovechamos para visitar alguna de las ciudades o pueblos de los alredores.
En estos días hemos pasado por Antigua. Esta ciudad fué la capital del gobierno
colonial español para toda centroamércia, desde el descubrimiento hasta finales del siglo XVIII cuando un terremoto la destruyó. Esto es una tónica general en la historia de las ciudades guatemaltecas, tarde o temprano, algunas de las tres placas tectónicas sobre las que se encuentra situado el pais se mueve más de la cuenta para llevarse por delante alguna ciudad, cuando no se trata de uno los muchos huracanes que por aqui pasa o la entrada en erupción de un volcán.
Antigua es una preciosa ciudad colonial, con montones de iglesias, casi todas ellas medio derruidas y rodeada de volcanes, que no vimos al estar el día cubierto, pero que intuimos bajo una fumarola de humo gris que expulsaba uno de ellos al cielo. Tras tranquilizarnos al conocer que esto era normal, continuamos la visita por la ciudad.








Otro día recorremos San Marcos, al otro lado del lago Atitlan. San Marcos es una especie de retiro espiritual. Para mucha gente, este sitio tiene una fuerza especial, y proliferan los centros de meditación, de yoga, de relajación y toda estas cosas. Entramos en uno de ellos que a la vez era hotel para preguntar pensando quedarnos allí el siguiente fin de semana. Saliendo del centro un huesped, que podría ser una encarnación de John Lenon, nos saluda al estilo hindú, con las palmas juntas e inclinando la cabeza. En este momento nos damos cuenta de que nuestras terrenales mentes no están preparadas para tan elevadas metas y decidimos cambiar el destino de nuestro fin de semana.


Finalmente decidimos ir el fin de semana a Xela o Quetzaltenango, donde fuimos a unas piscinas de aguas termales naturas en mitad de la montaña. El domingo lo pasamos en el famoso mercado de artesanía indígena de Chichicastenango, Chichi para los amigos. Mas vale una foto que mil palabras para ver la vida y el colorido del mercado.

Estamos en nuestra última semana en Guatemala y ya vamos teniendo ganas de continuar nuestro viaje después de estos días de descanso. Todavía dejamos pendiente la subida a uno de los volcanes activos de los muchos del pais.



1 comentario:

  1. !Guapo illo¡ Oye, los Guatemaltecos seran buena gente ¿no? porque feos son con cojones.
    Un Beso

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