De Belice llegamos a Guatemala, a la ciudad de Flores. Este es el mejor sitio para visitar las ruinas de Tikal, una de las ruinas mayas más reconocidas del Yucatán y sin duda el destino estrella en Guatemala. Tikal se encuentra en medio de la selva, ocupando una amplia extensión. Se tienen que atravesar estrechos caminos entre la jungla para llegar de una pirámide a otra y por encima de nosotros se cruzan todo tipo de aves y monos arañas. Durante el recorrido nos acompaña constantemente el alarido de los monos aulladores, que aúllan como si les fuera la vida en ello. También hay jaguares y panteras, pero estos no se dignan a salir a nuestro paso a saludarnos, aunque nos hemos levantado a las 4.30h de la mañana para ver si así teníamos más suerte. Aun así, el madrugón sirve para aprovechar las horas más frescas antes de que llegue el insoportable calor, que irremediablemente acaba llegando. Es en este momento cuando Sofía me pregunta.- David, estas son las últimas ruinas mayas que vemos, verdad?.- Así que ya está claro que con esta visita acabamos la relación con las ruinas mayas en nuestro viaje. Por suerte eran las últimas.

Os ponemos unas fotillos para que podáis observar la belleza de las pirámides y su entorno.

Después de la visita a Tikal, pasamos otra tórrida noche en Flores y al día siguiente viajamos a Ciudad de Guatemala. Tal y como teníamos previsto, en Guatemala vamos a pasar un mes colaborando con una ONG en la zona del Lago Atitlán. Al llegar nos reunimos con Itziar Tánago, vieja conocida de Santa Clara y coordinadora de los proyectos en los que colaboraremos durante este mes, que nos acogió esta primera noche en su casa. Ponemos una fotillo en su casa con las dos preciosas niñas que tiene.Ciudad de Guatemala es fea con avaricia. No hay nada de interés en la ciudad. De todas formas nuestra estancia es testimonial y al día siguiente partimos para nuestro destino: Panajachel, junto al Lago Atitlán. Viajamos con Xiomara, una Salvadoreña-Guatemalteca, que trabaja en uno de los proyectos en los que colaboraremos.
El Lago Atitlán es uno de los lugares más mágicos que se puedan encontrar en Guatemala. Según los mayas, aquí se originó el mundo, emergiendo del mar primigenio. El lago se encuentra rodeado de montañas todas cubiertas de vegetación selvática y con continuas caídas de agua que bajan por vertiginosos valles para desembocar al lago. Para completar la estampa, al otro lado del pueblo de Panajachel, donde nosotros estamos, hay tres majestuosos volcanes. Las ciudades mayas que hemos visitado, representan con sus pirámides a estos tres volcanes, símbolo del origen de la vida sobre la tierra. En esta región la población es principalmente indígena, descendientes directos de los mayas y mantienen vivas muchas de sus costumbres, así como su lengua. Hay un montón de idiomas distintos que hablan los lugareños, muchos de los cuales, principalmente mujeres, ni siquiera hablan español. Y los trajes típicos con los que van hombres y mujeres ataviados. Según el tipo de traje que llevan se puede distinguir a que comunidad pertenecen. Todo este conjunto humano y paisajístico hacen de esta zona un lugar muy auténtico.Al día siguiente vamos de Panajachel a Sololá, único núcleo urbano de la zona. La carretera sube zigzagueando salvando un desnivel de unos 800 metros entre acantilados que te dejan sin respiración. En Sololá están las oficinas del la ONG. Sofía estará colaborando en un proyecto de integración laboral de las mujeres de la zona, aunque por las fotos veréis que parece que la que se está integrando mejor es Sofía al medio indígena. Y tiene que hacer visitas a las distintas comunidades donde se encuentran estas agrupaciones de mujeres artesanas para ver los productos que elaboran y como darle salida. Por otra parte, David va a llevar a cabo una evaluación de un proyecto de saneamiento que se realizó el año pasado. En esto estaremos estas semanas que vienen.







Lo mas divertido las inmersiones. Hemos hecho varias excursiones haciendo snorkel y un par de inmersiones. Hemos visto de todo: Manaties, hemos buceado rodeados de un banco de rayas que se rozaban con nosotros como gatitos, tiburones nodriza, que hemos tocado y tienen la piel como una lija, meros de mas de medio metro que se dejaban acariciar y nos perseguian como perritos durante toda la inmersion, barracudas, morenas, bancos de peces apelotonados como si fueran una pina, tortugas y corales y peces de todos los colores. Ponemos una fotillo de un tiburon acercandonse al barco donde estabamos, aunque no se ve muy bien.





