Felizmente nos encontramos todos (Herreras y Piñeros) en Cuzco.
Cuzco no se parece en nada a las anteriores ciudades peruanas que nos hemos encontrado ni a ninguna otra que nos encontraremos. Al contrario de la mayoría, no fué creada a la llegada de los españoles, mediante al aburrido ordenamiento en cuadrículas alrededor de la Plaza de Armas, sino que era la capital y ciudad sagrada de los Incas. De los palacios incas del otrora ombligo del mundo, significado de Cuzco en quechua, solo quedan algunos excelentes muros de piedra que dejan constancia del dominio que tenían de este material, flanqueando las empinadas calles de la ciudad. La nueva Plaza de Armas se sitùa en la antigua plaza principal inca, donde antes estaban los palacios de cada uno de los reyes incas, ahora se encuentran iglesias catedrales y galeras con todo tipo de restaurantes y tiendas donde se repiten una y otra vez la iconografía inca como reclamo a los muchos turistas que recorren la ciudad. Si uno consigue vencer al soroche, pasear por esta ciudad es una maravilla. Después de caer bajo el control español, Cuzco permaneció olvidada, manteniendose al margen de los acontecimientos nacionales e internacionales y preservando su encanto con sus estrechas calles adoquinadas, plazuelas y tejados de teja. Solo el descubrimiento de Machu Picchu, a principios del siglo pasado, rescató para el mundo este olvidado ombligo inca..jpg)
Madrugamos para tomar el primer tren para Aguas Calientes, un pueblo cuyo único atractivo es ser la puerta de entrada a Machu Picchu. Para pasar la tarde, los jóvenes hacemos una pequeña excursión al monte Putucusi "craneo feliz" en quechua. Iniciamos la marcha Alba, Maria Jose, Elena, Sofia y David. Tras un rato subiendo nos encontramos con un paredón totalmente vertical que hay que salvar trepando por unas escaleras de madera ancladas a la pared. En este escollo Maria José deja de
sentir las piernas y abandona la comitiva, dejándo en prenda a su niña para salvar el honor de la familia. Tras esta primera pared vienen 4 más que vamos salvando una tras otra. Cuando terminamos y se despeja un poco la vegetación, podemos apreciar el magnífico paisaje que nos rodea. En el límite entre la montaña y la selva, verticales paredes totalmente cubiertas de vegetación, caen vertiginosamente en busca de los rios que durante años han clavado su cauce en las entrañas de esta indómita tierra. Cuando finalmente alcanzamos la cumbre del Putusi, como premio a nuestro esfuerzo, nos espera la primera vista de la ciudadela inca. Allí, encaramada en un increible e imposible emplazamiento, esta Machu Picchu..jpg)

Machu Picchu. A la mañana siguiente nos levantamos a las 3:30 de la madrugada para poder estar entre los 400 pimeros visitantes que tiene la posibilidad de subir al Wayna Picchu, "montaña joven", frente a Machu Picchu "montaña vieja". Cuando llegamos al poblado inca, todavía no ha salido el sol y se encuentra cubierta por una densa niebla que aumenta la sensación de misterio y leyenda de la ciudadela inca. Vamos visitando las ruinas sin querer levantar mucho la voz para no romper el encanto, hasta que, poco a poco, la salida del sol tras el Putucusi, va deshilachando la niebla para permitirnos ver la eterna estampa de Machu Picchu. Sin duda, uno de esos instantes que le quedan grabado a uno y que siempre ha de recordar. Un hito en nuestra penùltima aventura que compartimos con nuestras respectivas familias.
Tras este momento mítico, de vivir el amanacer en Machu Picchu, el recorrido continùa con la visita guiada, la subida al Wayna Picchu y de nuevo visitando por nuestra cuenta las ruinas. El larguísimo día se nos pasa volando, sin llegar a saciar las ganas de continuar paseando por la ciudad.


De vuelta en Cuzco nos despedimos de los Piñeros que vuelan de regreso a España llevándose un grato recuerdo de su estancia en el Peru.

.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)

.jpg)



Pasamos los ultimos dias en Huaraz, desde donde abandonamos la Cordillera Blanca en autobús rumbo a Lima de nuevo. En Peru cada viaje es una delicia. Los paisajes que vamos encontrando hacen de los viajes un recreo. Pasamos de los amplios valles con las enormes cordilleras nevadas de fondo a parajes desérticos de arena antes de llegar a Lima..jpg)